Transformación en la Nueva Economía: ¿Cómo prepararse para el futuro?

Para Adam Smith (economista y filósofo) las recesiones eran necesarias. Para él, había que sacudir el árbol de la economía, para hacer caer los frutos pesados y maduros, para que de esa manera florezcan los nuevos y más fuertes. Miradas evolucionistas como la de Smith, o como la teoría de Darwin (el científico más influyente) sobre el mejoramiento evolutivo de las especies, o como la del economista Schumpeter sobre la destrucción creativa para que haya un proceso de transformación innovador, parten de una visión que lo evolutivo y transformador siempre será mejor al estadio anterior. 

A esta mirada, habría que sumar la de Harari, que plantea que como Homo Sapiens estamos devorando y destruyendo el mundo. 

Con estas diferentes visiones a lo largo de la historia, y en medio de un intento por lograr una nueva normalidad post COVID, ¿podríamos pensar en una mejor normalidad? Por ejemplo, ¿podremos realmente capitalizar el aprendizaje de la pandemia para atacar y solucionar el cambio climático que promete ser mucho más grave? ¿Aprendimos a ser más humanos y empáticos y ayudar a quien lo necesita? ¿Aprendimos a vivir en el presente y a conectar con la naturaleza en un mundo virtual? ¿Aprendimos a compartir más con aquellas personas que vale la pena estar? ¿Aprendimos a recuperarnos cognitivamente después de tanta información 24×7 a través de múltiples medios, generando stress y paralización mental? Todo esto sin mencionar si perdiste algún familiar por la pandemia o si vos mismo tuviste COVID. 

Tenemos que dimensionar que nos paso por encima (de un día para el otro y sin avisar) un tsunami y el pack de forwards de los All Blacks al mismo tiempo. ¿Y que hay de las empresas que venían intentando transformarse, hacer las cosas mejor, crecer, etc…y los aplastó la pandemia? ¿Hay razón alguna para creer que vamos a estar mejor? 

Más allá de lo que pueda pasar, sabiendo que nadie tiene la menor idea de lo que viene por más gurú que sea…creemos profundamente en el proceso evolutivo, y que se puede crear una mejor normalidad, aún en momentos de incertidumbre extrema. Porque la “mejor normalidad” es en el ahora. Tenemos herramientas e ideas para influir en el presente. Tenemos una oportunidad única que no podemos desperdiciar. ¿Cuáles son algunas de esas ideas o herramientas? Aquí les compartimos 10 desafíos a tener en cuenta en los procesos de transformación: 

Nunca antes fue tan importante como tener un Propósito Transformador.

Casi todas las empresas saben QUE hacen. Algunas saben COMO lo hacen y muy pocas saben POR QUE lo hacen. Muy pocas empresas pueden explicar de manera convincente por que hacen lo que hacen y por que eso es importante. Por muchos motivos es necesario definir un propósito transformador, un rol mucho más sincero, profundo y transcendente. ¿Por qué? Por varias razones: El mundo tiene problemas muy complejos y se necesitan del trabajo conjunto publico – privado para salir a adelante. Por un lado, los gobiernos deben potenciar más el mercado privado, porque en definitiva los países crecen cuando crecen sus empresas. Y por otro lado las empresas deben interesarse más en políticas públicas, porque en definitiva el futuro de la empresa depende cada vez más de las políticas intervencionistas de los gobiernos. Sumado a esto, los consumidores quieren empresas más sanas y responsables, y por último las nuevas generaciones quieren trabajar en empresas que tengan un impacto positivo. En definitiva, tenemos que replantearnos: ¿Cuál es el propósito final de una empresa? 

Entender el contexto es explorar con diferentes escenarios, encontrar oportunidades, pero también es mapear y gestionar los riesgos.

No pudimos anticipar una pandemia, porque la mayoría de los enfoques de planificación estratégica es lineal y conductista. La exploración llego para quedarse. Esther Duflo, economista francesa plantea que la pandemia expuso de forma cruel tensiones sociales de una forma mucho más evidente, y además plantea que hay tantas cosas que no sabemos, que necesitamos replantearnos la forma en que analizamos, planificamos y tomamos decisiones. Necesitamos pensar más en escenarios, yendo sobre todo a los extremos. ¿Qué pasa si ocurre tal situación? ¿Qué estaríamos dispuestos a hacer? Solemos pensar más en las oportunidades que en los riesgos. Hoy es tan importante tener un Mapa de Riesgos como tener un Mapa Estratégico. Le escapamos a lo malo que pueda ocurrir porque queremos proyectar un futuro mejor, un mundo de oportunidades. Pero hay que ser realistas en mundo que quedo muy golpeado, sobre todo Latinamérica. 

La mayoría de los modelos de negocios tradicionales tienen fecha de vencimiento.

Desde el sector financiero, hasta alimentos, servicios o sector farma, todos están sufriendo cambios que pegan de lleno en el corazón de su modelo de negocio. Gran oportunidad para emprendedores, y amenaza para las empresas tradicionales. ¿Algunas razones?:

  • Desde 2008, el avance e integración de diferentes tecnologías está permitiendo cambios y mejoras en toda la cadena de valor de las empresas. Desde transformación digital hasta automatización con tecnologías RPA, el menú de opciones es interminable. Pero es hora de pensar más en “Hard Tech”, tecnologías duras que atraviesan toda la cadena de valor. 
  • Consumidores que exigen productos y servicios sustentables. Las empresas están migrando sus operaciones a modelos de negocio de triple impacto. (Económico, Social y Ambiental) 
  • Nuevas generaciones quieren trabajar en organizaciones ágiles, flexibles, dinámicas, menos jerárquicas, más equitativas, más humanas.
  • Emprendedores que “entran por la ventana” haciendo una disrupción en cada sector, con mejores propuestas hacia el consumidor bajando radicalmente los costos y mejorando la experiencia. 

Quien entienda mejor como impactan los cambios al perfil de los consumidores tendrá una gran ventaja.

Las empresas que estén más cerca de sus consumidores, tratando de entender como se sienten y que piensan tendrán una ventaja en el futuro. La anticipación en los cambios de hábitos y perfiles de los consumidores es crucial. Pasamos de “vender” una propuesta de valor a simplemente acompañar a los clientes.

Nos enfrentamos a problemas complejos que se solucionan con esfuerzos participativos y colaborativos, trabajando juntos. 

No hay respuestas fáciles a tantos problemas complejos. El esfuerzo debe ser colectivo, abierto y participativo de diferentes sectores, y formas de pensar. No hay espacios para grietas ideológicas en el momento que vivimos. Pero el trabajo colectivo debe estar integrado con valores y principios. Movimientos de innovación abierta son una gran oportunidad para poder encontrar soluciones creativas e innovadoras para problemas de tan difícil solución.

La gestión por objetivos de mediano y largo plazo está en schock.

La gestión pasa por tener un claro propósito organizacional, un rumbo estratégico cualitativo a largo plazo y una gestión de objetivos cuantitativa de corto plazo, trimestral y mensual. No tiene mucho sentido definir objetivos cuantitativos a 12 meses o más, debido a la incertidumbre extrema que estamos viviendo. Pero si es válido y muy importante preguntarnos: ¿Qué rol queremos tener? La gestión de corto plazo sin un rumbo estratégico es una pesadilla, y un rumbo estratégico sin la gestión de corto es una ilusión. Los presupuestos se están transformando en herramientas flexibles y dinámicas con ajustes de base según el contexto. Los directorios están muy ansiosos pero aprendiendo a convivir con la incertidumbre.

Pasamos del Home Office al Hell Office. La virtualidad no es sostenible. El trabajo remoto debe integrarse con el espacio y obligaciones familiares.

Recuerdo con tanta seguridad aquellas publicaciones que planteaban la gran productividad que habian logrado equipos de trabajo en diferentes empresas. Pero todo quedó en la nada cuando familias con hijos en edad escolar comenzaron a descarrillar con agendas interminables de trabajo, colegio y cosas de la casa. Hoy ya hay varios estudios que demuestran las grandes debilidades que tiene la educación virtual. Desde problemas de acceso e infraestructura en familias de zonas vulnerables hasta problemas pedagógicos para enseñar. Lo que queda expuesto de manera evidente es que hay interacciones y conversaciones que deben darse de manera presencial, desde enseñar en un aula hasta reunirse con equipos en una empresa, discutir, ponerse de acuerdo, decidir, contagiar entusiasmo, etc etc. La energía de la interacción humana no se puede reemplazar con la virtualidad. Por más que escuelas, universidades y empresas quieran hacer todo virtual, lo que ganan son conversaciones transaccionales, poco o nada de aprendizaje pierden totalmente la creatividad que ocurre cuando los seres humanos interactúan cara a cara.

Liderazgo adaptativo por obligación, pero con un verdadero norte.

No saber que hacer y compartirlo abiertamente y de forma sincera, ese es el liderazgo que se viene. Por obligación quizás, porque no tenemos respuestas a preguntas complejas. Un liderazgo vulnerable pero que servirá de base para construir empresas mas humanas y menos cínicas. Lo que estamos viviendo no son desafíos técnicos, sino desafíos adaptativos. Para poder superarlos primero tenemos que cambiar nosotros mismos.

¿Transformación o Evolución?

La transformación es cambiar o modificar la forma de uno mismo, por acción propia o de otros, especialmente de modo significativo. La evolución es un proceso universal que consiste en el cambio gradual de los seres vivos y del resto de objetos del mundo natural. ¿No será que una organización como organismo vivo necesita más aplicar el concepto de evolución? Porque fransformar algo, en el fonfo, implica la destrucción de aquello que no sirve. La evolución parte del aprendizaje e interacción de los seres humanos. ¿Estamos aplicando el concepto correcto para encarar el futuro?

¿Por dónde arrancamos?

Claramente la evolución o transformación debe empezar desde el negocio y no desde la organización. Porque la organización está en función del negocio y del rumbo estratégico. No sirve encarar procesos de cambio cultural o de agilidad cuando no se sabe que hay que cambiar en el modelo de negocio. Primero hay que conocer muy bien el negocio, lo soft debe acompañar a la estrategia, las habilidades y capacidades son un medio y no un fin en si mismo para liderar la transformación ¿Estás preparado para la nueva economía que se viene?

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